HISTORIA

   En unas tierras situadas en el llano, óptimas para el cultivo y los pastos y cercanas a recursos hidrológicos, arranca la historia de Castalla. Este hecho ocurrió durante el III milenio a.C., en el periodo conocido como el Calcolítico, y el Mas dels Alfasos fue el lugar escogido por nuestros antepasados agricultores y ganaderos para asentarse (lám. 1). Un milenio después, durante la Edad del Bronce, el término municipal aparece jalonado por asentamientos, como l’Alt de Paella, el Cabeço dels Campellos, el Castell de Castalla y la Foia de la Perera, orientados al control y/o explotación del territorio (lám. 2).

 

Lámina 1. Yacimiento arqueológico del Mas dels Alfasos.


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Lámina 2. Yacimiento arqueológico de l’Alt de Paella.


     

     Durante la Cultura Ibérica, milenios más tarde, la estratégica situación del cerro del Castell de Castalla no pasó desapercibida para los iberos contestanos. La documentación arqueológica indica la existencia de un asentamiento, entre los siglos II-I a.C., que controlaba el territorio circundante. Su ocupación continuó, tras la llegada de los romanos, durante los siglos I a.C.-V d.C. (lám. 3). Su presencia también se documenta en otros lugares del término municipal, como Cabanyes (siglos I-II d.C.).


     Lámina 3. Anverso de un nummus de Constantino I (Castell de Castalla).


   La Edad Media marca el inicio del que posiblemente sea el periodo histórico más destacado de la población. En el siglo XI los musulmanes levantaron la primera fortificación –in–, en el cerro del castillo, que se convirtió en la cabeza administrativa de la comarca, que a su vez dependía de la Taifa de Dénia (lám. 4). De ella dependían asentamientos menores, como las alquerías de Almarra, Casa de l’Escrivà, Onil, o la Torreta de Cabanyes (làm. 5). En 1244, Castalla se incorpora pacíficamente a la Corona de Aragón. Como parte del reino aragonés se encuentra en la frontera con el Reino de Castilla, establecida en la Línea Biar-Busot, tal y como estipulaba el Tratado de Almizra, firmado por ambos reinos el mismo año. Y, al igual que en la etapa andalusí, Castalla y su castillo serán el epicentro de la comarca. En 1287, al rey Alfons III otorga carta de poblamiento a Castalla, lo que supuso su desarrollo como villa. Años más tarde, 1362, el rey Pere IV entrega la villa y su castillo a Ramon de Vilanova i Lladró de Vidaure, primer barón de Castalla, para asegurar su defensa ante posibles ataques del Reino de Castilla durante la Guerra de los dos Pedros (1356-1369). Este hecho provocó la transformación completa del castillo, plasmada con la construcción del Palau (lám. 6) y el Pati d’Armes (làm. 7). En esta misma centuria, y a lo largo del siglo XV, se produce la expansión y desarrollo urbano de la población. En un primer momento, la villa amurallada se encontraba a los pies del cerro. La Ermita de la Sang (lám. 8), en su momento iglesia parroquial, la puerta de acceso (lám. 9), los dos lienzos de muralles (lám. 10) o los restos del aljibe (lám. 11), son prueba de ello. Cuando este espacio se hizo insuficiente, se inició la ocupación progresiva hacia las tierras del llano.


Lámina 4. Castell de Castalla.



Lámina 5. Yacimiento arqueológico de la Torreta de Cabanyes.



Lámina 6. Palau del Castell de Castalla.



Lámina 7. Pati d’Armes del Castell de Castalla.


     La construcción de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción y de la Torre Grossa del castell (siglo XVI) (láms. 12 y 13), o la edificación del Ayuntamiento (siglo XVII) (lám. 14); son hitos destacables en la Edad Moderna. Sin olvidar el posicionamiento de Castalla, durante la Guerra de Sucesión Española (1701-1714), en apoyo de Felipe V, hecho que le valió el título de Muy Noble, Fiel y Leal (1708); o la visita del botánico ilustrado A. J. Cavanilles a finales del siglo XVIII. En esta misma centuria surgieron de la localidad destacadas personalidades, como Francisco Cerdá y Rico, Oficial de la Secretaría de Indias, ilustrado y miembro de la Real Academia de la Historia. También en el siglo XVIII, tras largos pleitos contra sus señores, Castalla consiguió volver a manos de la Corona (1730). No obstante, el castillo quedó en manos del Marqués de dos Aguas hasta el año 1988.

    Los siglos XIX-XX son momentos de acciones bélicas, caso de la Guerra de la Independencia (1808-1814), con sus dos batallas (1812 y 1813) (lám. 15), o la Guerra Civil Española (1936-1939); de cambios políticos, con repúblicas y dictaduras; y de transformaciones económicas y sociales, que dejaron su huella en la localidad (Moreno, 1996). Pero también significan la concesión a Castalla del título de ciudad en el año 1890; y su transformación en un municipio moderno, hospitalario y acogedor, del que han salido destacadas personalidades de la literatura valenciana, como la del gramático y novelista Enric Valor i Vives; que conserva sus fiestas y tradiciones, como los Moros y Cristianos o les Danses; y recupera bienes patrimoniales emblemáticos, como el Conjunt Patrimonial del Castell de Castalla (1985-actualidad) o la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción (2005 y 2011).


Portada de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción.



Ayuntamiento de Castalla.


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